"La Pluralidad es Nuestra Carta de Presentación"

La Pluralidad es Nuestra Carta de Presentación
Nada se parece más al pensamiento mítico que la ideología política. Levi Strauss


lunes, 28 de noviembre de 2011

Claude Lévi-Strauss - Su Obra Hoy, Desde el "Nosotros"

¿Qué tienen en común los habitantes de un poblado holandés y las tribus nativas del Amazonas estudiadas por Claude Lévi-Strauss durante los años 30s? En apariencia ninguna. No obstante, los artistas visuales Laurence Aëgerter y Ronald van Tienhoven se dieron a la tarea de recrear el trabajo fotográfico del etnólogo francés tomando como modelos a personas de la vida cotidiana de Beetsterzwaag, un pequeño pueblo en Holanda de no más de 4,000 habitantes.

Claude Lévi-Strauss - Tristes-tropiques. Illustrations Hors Texte
©Musée du quai Branly, Foto: Claude Lévi-Strauss/Scala, Florence/ ©Laurence Aëgerter en Ronald van Tienhover


La idea de retomar la esencia de las fotografías captadas por Lévi-Strauss e incluidas en la celebérrima obra Tristes Trópicos (1955) es, según los autores, plasmar la continuidad de la expresión humana y el intercambio cultural a través del retorno de la fotografía antropológica a Europa.

Este trabajo fotográfico, el cual consta de 63 imágenes en blanco y negro, ya ha sido publicado en forma de libro con el título Tristes Tropiques: Illustrations hors texte. A su vez, la exposición fotográfica, con sede en el centro holandés Kunsthuis Syb, viajará al Grand Palais de París (10-13 de noviembre) y al Salon für Kunstbuch en Viena (enero 2012).

Tristes-tropiques Illustrations Hors Texte
©Musée du quai Branly, Foto: Claude Lévi-Strauss/Scala, Florence/ ©Laurence Aëgerter en Ronald van Tienhover


Claude Lévi-Strauss - Tristes-tropiques. Illustrations Hors Texte
©Musée du quai Branly, Foto: Claude Lévi-Strauss/Scala, Florence/ ©Laurence Aëgerter en Ronald van Tienhover


Claude Lévi-Strauss - Tristes-tropiques. Illustrations Hors Texte
©Musée du quai Branly, Foto: Claude Lévi-Strauss/Scala, Florence/ ©Laurence Aëgerter en Ronald van Tienhover


Claude Lévi-Strauss - Tristes-tropiques. Illustrations Hors Texte
©Musée du quai Branly, Foto: Claude Lévi-Strauss/Scala, Florence/ ©Laurence Aëgerter en Ronald van Tienhover


Claude Lévi-Strauss - Tristes Trópicos hors texte
©Musée du quai Branly, Foto: Claude Lévi-Strauss/Scala, Florence/ ©Laurence Aëgerter en Ronald van Tienhover
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La singular visión de Octavio Paz sobre la obra de Lévi-Strauss

Octavio Paz ofrece su particular visión sobre Claude Lévi-Strauss en su libro El nuevo festín de Esopo. EF
    Paz alaba a Lévi-Strauss como un visionario y como un científico humilde y genial
GUADALAJARA, JALISCO.-El centenario de Claude Lévi-Strauss (Bruselas, 28 de noviembre de 2008), sin duda uno de los autores más influyentes del siglo XX, sigue siendo motivo de celebración para diversas instancias culturales y académicas de todo el mundo. La conmemoración de esta efeméride no ha pasado desapercibida para la editorial Seix Barral, que ha reeditado el libro de Octavio Paz Claude Lévi-Strauss o el nuevo festín de Esopo, en el que revela la influencia de la geología en el pensamiento del antropólogo belga.


"Aunque leo por placer y sin tomar notas, la lectura de Lévi-Strauss me descubrió tantas cosas y despertó en mí tales interrogaciones que, casi sin darme cuenta, hice algunos apuntes. Este texto es el resultado de mi lectura". Con estas palabras, Paz emprende una lúcida reflexión sobre la obra del prestigioso investigador.

Desde puntos de vista distintos y aveces opuestos, ambos autores coinciden en ver al hombre como emisor de signos y, simultáneamente, como un signo entre los signos. Así, las páginas de Claude Lévi-Strauss o el nuevo festín de Esopo constituyen una lúcida introducción al estructuralismo, pero también una exposición de las ideas del Nobel de Literatura mexicano sobre el lenguaje.

Para Paz, la obra de Lévi-Strauss posee una importancia triple: antropológica, filosófica y estética. El autor de Piedra de sol inscribía al centenario humanista considerado el padre del enfoque estructuralista de las ciencias sociales en la tradición de Rousseau y Diderot, Montaigne y Montesquieu, y afirmaba que "su meditación sobre las sociedades no europeas se resuelve en una crítica de las instituciones occidentales".

Paz alaba a Lévi-Strauss como un visionario y como un científico humilde y genial, lo asocia incluso con los caligramas de Mallarmé. Su búsqueda fue el rastro de la estructura de los engranajes de lo social, y su racimo de enigmas insondables. Su camino seguía la enseñanza de Freud, los territorios turbadores del tabú y sus nociones se asoman una y otra vez: "La atracción y la repulsión por el sexo opuesto, la visión del cuerpo como un nudo de fuerzas benéficas o nocivas, las rivalidades y las amistades… el juego violento y complicado entre veneración y profanación, miedo y deseo, agresión y transgresión, todo ese territorio magnético, magia y erotismo, que cubre la palabra incesto".

Aquello se terminó llamando estructuralismo, sus lecciones tendrían comentadores fructíferos a lo largo de toda la mitad del siglo XX. Octavio Paz entre otros. El mexicano da cuenta de la búsqueda de su maestro hacia lo universal, por encima del recuento de la historia y de la mirada del científico ceñido al dato y al microscopio.

Títulos como Antropología estructural, La cruz y la lira o El pensamiento salvaje del belga enamoraron al poeta y ensayista mexicano. Éste le homenajea en este estudio del año 67 que presentó como "resumen de mis impresiones y cavilaciones", sin pretensión crítica alguna.

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OCTAVI MARTÍ CRÓNICA INTERNACIONAL


Habla Claude Lévi-Strauss


OCTAVI MARTÍ 11/01/2003

EL ETNÓLOGO francés Claude Lévi-Strauss (Bruselas, 1908) acaba de ver cómo su vida y obra son objeto de divulgación masiva a través de un libro de la popular colección Que Sais-je?, escrito por una antigua alumna suya, Catherine Clement, al tiempo que Campus, la más importante de las emisiones literarias de las televisiones francesas, le entrevistaba. La conversación con el autor de Tristes trópicos es sólo un apunte, un mero asomarse a un continente inmenso. Lévi-Strauss, aunque parece seguir gozando de una memoria prodigiosa y una gran capacidad para relacionar saberes, es un hombre muy mayor al que -son sus propias palabras- "cansa el primitivismo de la televisión".

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En su día, Lévi-Strauss, que vivió entre 1935 y 1939 largos periodos en compañía de diferentes tribus del Mato-Grosso, sorprendió al arrancar Tristes trópicos escribiendo: "Odio los viajes y los exploradores". Hoy recuerda que "el viaje del etnógrafo tiene muy poco que ver con la aventura romántica que pude imaginarme antes de marchar hacia Brasil". Sobre su vocación es muy claro y conciso: "Nació de un telefonazo. Marcel Mauss y su equipo reclutaban entre los licenciados en filosofía gente que quisiera trabajar en el recién creado departamento de etnografía, una ciencia que acababa de adquirir rango universitario y que hasta entonces había dependido de misioneros y administradores coloniales. Yo hacía sólo dos años que ejercía como profesor de filosofía, en Mont-de-Marsan y en Laon, en 1932 y 1933. El primer año es apasionante, tienes que construirte todo un programa, pero los cursos siguientes te limitas a retocarlo. Estaba claro que no era eso lo que iba a dar sentido a mi vida. Tenía ganas de descubrir el mundo. Y de ahí que aceptase un puesto en la universidad de São Paulo y comenzase mis viajes de etnólogo".

A Catherine Clément le impresiona la capacidad de su maestro para sacar conclusiones de lo que, para otro, sería anecdótico. Del gesto y el vestuario de unos monjes budistas aprende "que Occidente ha perdido su oportunidad de seguir siendo mujer porque el islam se ha interpuesto entre Oriente y Occidente" y hecha en falta "esa lenta osmosis con el budimo que nos hubiera cristianizado". Para Lévi-Strauss, el islam es "desconcertante" porque "su preocupación por fundar una tradición se acompaña de la necesidad de destruir todas las tradiciones anteriores". De ahí que se indigne ante el hecho de que se haya querido condenar judicialmente al novelista Michel Houllebecq por afirmar que "el islam es la más estúpida de las religiones". Para el antropólogo, "ese proceso hubiera sido inconcebible hace medio siglo porque se tiene todo el derecho a criticar la religión y a decir lo que se piensa. Hemos sido contaminados por la intolerancia islámica. Hablan de reintroducir la enseñanza de la historia de las religiones en la escuela. Es una nueva concesión hecha al islam, a la idea de que la religión debe penetrar en dominios que no son los suyos. Me parece que la laicidad pura y dura había dado buenos resultados".

Estudioso de sociedades llamadas primitivas, Lévi-Strauss es considerado por Clément como un "precursor de la ecología", juicio que tamiza bajo la luz del pesimismo propio del etnólogo pues la biógrafa recuerda ese pasaje de Tristes trópicos en que leemos que "la humanidad se instala en la monocultura; se dispone a producir civilización en masa, como cultiva la remolacha". Lévi-Strauss dice hoy que "es imposible no sentir nostalgia ante la tribu de los bororos, una sociedad que abolía el tiempo. ¿Qué deseo más profundo que el de querer el vivir en una suerte de presente que es un pasado revivificado sin cesar y mantenido tal como era a través en los mitos y las creencias?". Para él, "la sabiduría, de entrada, consiste en saber que su sociedad, para ser viable, tiene que ser poco numerosa. Cuando eran demasiados la tribu se dividía en dos. Y en comprender que el hombre no es predominante en la naturaleza, que comparte el mundo con otras especies del reino animal y vegetal. Nosotros bautizamos de supersticiosas, prácticas que no son otra cosa que su forma de expresión del respeto hacia el mundo que les rodea".

Las cuestiones demográficas determinan la mirada de Lévi-Strauss. "Después de mi viaje a Brasil se ha confirmado lo que yo intuí, a saber, que esas tribus reducidas a grupos de 50 individuos habían sido mucho más numerosas, que no eran primitivos sino restos de sociedades y civilizaciones mucho más importantes que no resistieron la llegada de los europeos".

En su corto pero sustancioso librito, Clément hace referencia a Lévi-Strauss como uno de los padres del movimiento estructuralista y recuerda la irritación del etnólogo al descubrir, en casa de ella, sus libros puestos en el mismo estante que los de Michel Foucault, Roland Barthes, Louis Althusser o Jacques Lacan. "Los únicos estructuralistas al lado de los cuales acepto figurar son Émile Benveniste y Georges Dumezil". Pero ese furor ante sus "malas compañías" de biblioteca no debe hacer pensar en un hombre malhumorado, sino en alguien que quiere ser preciso. Y eso no le impide perder el sentido del humor. "Para mantener vivo mi inglés hubo una época en que leía Playboy y un día descubrí un comentario sobre un libro mío en el que quedaba claro que no lo habían entendido. Les escribí una carta recordándoles que para comprender cómo funciona una sociedad antes hay que saber de qué está compuesta. Y les añadí que ellos, visto el tipo de revista, debieran saber que antes de la fisiología está la anatomía".

Las estructuras del parentesco y las reglas matrimoniales de diversas civilizaciones han sido uno de los centros de interés de la obra de Lévi-Strauss. "Hoy las normas de matrimonio y el peso del parentesco no desempeñan el mismo papel que en las sociedades tradicionales. Pero los mitos sobreviven bajo otras formas. Por ejemplo, la Historia. Al conocimiento del pasado le atribuimos la capacidad de permitirnos comprender el presente y ese presente nos sirve para hacer previsiones sobre el futuro".

La edad le ha devuelto también la nostalgia por los viejos oficios de artista. El arte -la música y la pintura en especial- es una expresión humana que escapa al tiempo. "Pero si a André Breton le interesaron tanto las máscaras africanas no se debe no sólo a que coincidían con sus deseos de surrealista, sino también a que, por su precio moderado, estaban al alcance de sus posibilidades de coleccionista. No hay duda de que era una forma de arte que tendía puentes hacia el mundo sobrenatural, pero los artistas modernos encontraron ahí ejemplos, que no modelos. La liberación formal de la modernidad no nace de ahí. Picasso es genial, pero no puede decirse que destaque por su talento como paisajista. Hace pocos años, al ver esa exposición que iba de David a Delacroix, comprendí que en ese lapso de tiempo se habían perdido saberes preciosos del oficio de pintor, que secretos físicos y químicos no habían sido transmitidos".

Claude Lévi- Strauss. Catherine Clément. Puf. París, 2002. 127 páginas. 6,18 euros.

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Fuentes:
Notas a una propuesta de lectura sobre la obra temprana de Claude Lévi-Strauss
Radio Netherlands Worldwide
Artistas recrean trabajo fotográfico de Claude Lévi-Strauss plasmado en Tristes Trópicos




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